Investigadores en los Países Bajos han examinado cómo la interacción con perros y gatos afecta el bienestar emocional de sus dueños. A pesar de las emociones positivas reportadas, que pueden mejorar el estado de ánimo, se concluyó que dicha interacción no actúa como un amortiguador del estrés diario. El estudio, publicado en Frontiers in Psychology, indaga sobre la eterna pregunta de si son mejores mascotas los perros o los gatos, si son los mejores amigos o solo simples compañías, un espacio que también pudiera ocupar un ser vivo como una planta.
Gatos o Perros
La investigación observó similitudes entre dueños de perros y gatos en cuanto a la generación de emociones positivas. Sin embargo, la interacción con gatos mostró un efecto contraproducente en dueños estresados, intensificando sus emociones negativas, lo que sugiere diferencias en la dinámica de interacción.
“Nuestros hallazgos indican que la amortiguación del estrés no es el mecanismo que causa el bienestar emocional momentáneo al interactuar con una mascota. La interacción con ninguna de las dos especies actuó como amortiguador de las emociones negativas. En los gatos, incluso observamos que un mayor nivel de interacción se asociaba con una relación más fuerte entre el estrés y las emociones negativas en los dueños”, acotó la doctora Mayke Janssens, autora de la investigación y profesora adjunta de psicología en The Open University, Reino Unido.
“Una posible explicación es que, dado que las interacciones con los gatos suelen ser más pasivas y menos exigentes, un mayor nivel de interacción podría resultar más emotivo. Esto podría no coincidir con la necesidad de apoyo en momentos de estrés”, explicó por su parte Sanee Peeters, primera autora del estudio e investigadora de la misma casa de estudios.
No obstante, es de destacar que la muestra de dueños de gatos fue pequeña, mucho menor que la de dueños de perros, por lo cual no existe una explicación definitiva y contundente.
Lo que sí arrojó el estudio fue que entre los dueños de perros las interacciones con sus mascotas no intensificaron las emociones negativas que sentían en situaciones de estrés, aunque tampoco las mejoraron.
El estudio se justificó en que, aunque en los últimos años la investigación sobre la interacción humano-animal se ha vuelto más refinada, la influencia beneficiosa de los animales de compañía en el bienestar emocional y los mecanismos subyacentes a estos efectos siguen sin comprenderse completamente.
Se postula que el sentido de compañía y conexión que proporcionan las mascotas contribuye al bienestar emocional, en lugar de servir como una solución al estrés. La interacción intensiva no se correlacionó con beneficios emocionales adicionales.
Los resultados subrayan la complejidad de las relaciones entre humanos y animales. A pesar de que no se puede afirmar que una especie sea mejor mascota que la otra, los hallazgos sugieren que factores como la personalidad del dueño y sus preferencias son determinantes en la experiencia emocional que ofrecen sus mascotas.
La elección entre perros y gatos como mascota suele estar influida por rasgos de personalidad de los dueños, sus estilos de vida y expectativas emocionales.
De manera general, las personas más extrovertidas y sociables tienden a sentirse atraídas por los perros: estos animales suelen demandar interacción frecuente, disfrutan de paseos, juegos en grupo y responden visiblemente al refuerzo social, lo que satisface la necesidad humana de compañía activa y demostraciones claras de afecto.


