MEXICO – Rostros compungidos y lágrimas de tristeza rodaron por los rostros de Kenia Aguirre y de su amiga Genesis Valero, después del silbatazo final que escribió la derrota de la selección mexicana de fútbol 2-3 frente a su similar de Inglaterra. Miles de aficionados coparon la Plaza México de Lynwood, donde concluyeron que para la próxima ocasión podría dar el “¿Y si, sí?”. Eliminado de la Copa Mundial de Fútbol, México hizo historia en su propio territorio, tras lograr llegar a la etapa de octavos de final con cuatro ganados en fila, con el famoso quinto partido que no lograba por décadas en la competencia.
En las primeras filas del recinto, Kenia se cubría la cara para que nadie la viera llorar: “Pensaba que estaríamos en la otra ronda”, dijo la recién graduada de sociología en UCLA.
A su lado, su amiga Génesis quiso consolarla, pero ella también se enjugaba su propio llanto. “México realizó un buen partido, pero nos enfrentamos a un rival con mucho potencial”, analizó la estudiante de cosmetología e hija de padres del estado de Guerrero.
El “¡Sí se puede! ¡Sí se puede!” retumbó durante varios pasajes del partido, alentando desde la distancia a la patria que dejaron atrás hace muchos años.
“Ya ni modo”, resumió José Cortés, quien se tambaleaba a causa de la docena de cervezas que se bebió. “Pero jugaron bien. No se les puede pedir nada más, porque se entregaron con todo el corazón”.
Antes de la derrota de la selección mexicana, el ánimo de los fans en Plaza México de Lynwood estaba literalmente en todo lo alto con el popular “Quiere volar”. Antes de la derrota de la selección mexicana, el ánimo de los fans en Plaza México de Lynwood estaba literalmente en todo lo alto con el popular “Quiere volar”.
No se logró la hazaña del ¿Y si, sí?
Tanto en México como en los Estados Unidos la frase “¿Y si sí?” se hizo popular entre los seguidores del Tri de Javier Aguirre, porque significaba tener esperanza, fe y atreverse a creer en lo improbable y hasta en lo imposible. “Y si, sí pasamos, ganamos la Copa”, era la esperanza de Alma Sosa, una ama de casa mexicana de Sinaloa, quien al igual que su esposo portaba una playera con la famosa frase. “Y si no ganamos, ya será la próxima”, añadió Martín Sosa, un instalador de pisos que reside en la ciudad de Pomona. “No lo logramos, pero de cualquier manera ya ganamos porque no habíamos pasado del quinto partido”.
“¡Se acaba de poner este puesto!”, gritaba Olga Leyva, dueña de la Tamalería Los Yaquis, en Plaza México.
Ella y personal vendieron tostilocos, tosticeviche, tostielote y tosticarne, así como aguas frescas de pepino con limón, melón, fresa con limón, piña y blueberry con menta. “¡Pásele, pásele, pásele!
Me faltan $500 para la renta”, invitaba la señora Olga a los posibles clientes. ¡Tenemos de todo y lo que no lo inventamos”. Hasta ese lugar arribó el australiano Jordan Anastasi.
“Vengo con la camiseta de México, porque después de mi país, es la selección que es mi favorita”, dijo el turista.
“He visitado 40 países y como la gente de México no hay nadie igual, siempre son amables”.


