Los Seattle Seahawks conquistaron este domingo el Super Bowl LX, al imponerse a los New England Patriots 29-13 en el duelo definitivo de la NFL disputado en el Levi’s Stadium de Santa Clara. Seattle construyó su victoria a partir de una defensa sólida y una ofensiva eficiente, suficiente para administrar el partido y cerrar el encuentro a su favor.
Desde el inicio, los Seahawks lograron imponer su plan de juego, manteniendo el control del ritmo y limitando las opciones de su rival en los momentos clave. Seattle supo capitalizar sus oportunidades y proteger la ventaja durante todo el encuentro, pese a que los Pats intentaron reaccionar en el último cuarto.
Con una actuación defensiva increíble y suficiente ofensiva, los Seahawks superaron a los Patriots de Nueva Inglaterra y se vengaron para sus seguidores de la traumática derrota de hace 11 años en el Super Bowl XLIX. El marcador final: 29-13.
La defensa de los Seahawks ha sido fuerte toda la temporada, pero subió de nivel en este juego tan importante, limitando a los Patriots a 331 yardas y dos touchdowns. La mayor parte de esa producción ofensiva llegó en el último cuarto mientras los Patriots intentaban lograr una remontada. Solo tuvieron 78 yardas de ofensiva en los primeros tres cuartos.
La defensa también forzó múltiples pérdidas de balón que esencialmente sellaron el juego para los Seahawks, incluyendo una intercepción devuelta para touchdown en los minutos finales.
La figura destacada de Seattle en el ataque fue Kenneth Walker III, el corredor que corrió para 135 yardas, continuando su reputación como un jugador de grandes partidos que se forjó como estrella en la Universidad Estatal de Michigan.
La mayoría de los puntos fueron anotados por el pateador Jason Myers, quien logró un récord de Super Bowl con cinco goles de campo.


