Estoy orgullosa de Barack Obama

La Convención Nacional Demócrata - Discurso por la Honorable Hillary Rodham Clinton, Senadora de Nueva York

Escrito el 11 Sep 2008
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DENVER, HISPANIC PR WIRE-- Es un honor estar con ustedes esta noche. Soy una madre orgullosa. Soy

una Demócrata orgullosa. Soy una estadounidense orgullosa. Estoy orgullosa de Barack Obama.

Amigos míos, ya es hora de recuperar a nuestro querido país. No importa si me apoyaron, o apoyaron a Barack, ahora debemos unirnos como

un solo partido, con un solo propósito. Somos un equipo y nadie será excluido de nuestro partido.

Esta lucha es para el futuro. Y es una lucha que tenemos que ganar. No he dedicado los últimos 35 años abogando por los niños, no batallé por

el seguro médico universal, no me esforcé por las necesidades de los padres trabajadores, y no luché por los derechos de las mujeres aquí e

internacionalmente .... solo para ver a otro Republicano en la Casa Blanca despilfarrar las promesas de nuestro país y las esperanzas de nuestro pueblo.

Y ustedes tampoco han trabajado tan duro, estos 18 meses, o perdurado los últimos ocho años para sufrir bajo otro líder fracasado.

No. Absolutamente no. No a McCain. Barack Obama es mi candidato. Y debe ser nuestro presidente.

Hoy debemos acordarnos de lo que significa una elección presidencial. Cuando terminen las encuestas, y los anuncios de televisión, quedarán solo

ustedes -- el pueblo estadounidense, sus vidas y el futuro de sus hijos. Ha sido un placer conocerlos en la comodidad de sus hogares, sus empleos y

sus comunidades. Sus historias me hacen recordar día a día que la grandeza de los Estados Unidos que está basada en la vida de su pueblo -- su esfuerzo, su

devoción, el amor a los hijos y la determinación de seguir adelante sin importar ningún obstáculo.

Aprendí tanto, me hicieron reír, y .... hasta me hicieron llorar. Me permitieron formar parte de sus vidas. Y formaron parte de la mía.

Siempre recordaré a la madre soltera quien adoptó a dos niños autistas, y sin tener seguro médico, descubrió que tenía cáncer. Pero me saludó con su

cabeza calva con mi nombre pintada en ella, y me pidió que luchara por los servicios médicos.

Siempre recordaré al joven en una playera de la Infantería de la Marina, que esperó meses antes de recibir cuidado médico y me dijo, "Cuida a mis

amigos; muchos de ellos todavía están allá ... y después me ayudas a mí".

Siempre recordaré al niño que me contó que a su mamá le pagaban el salario mínimo y que le habían recortado las horas de trabajo. Me dijo que no sabía

cómo iba a sacar adelante a su familia. Siempre estaré agradecida a todos ustedes, a las personas de los cincuenta estados, Puerto Rico y los territorios, que se unieron a nuestra campaña para mejorar y ayudar a todos aquellos excluidos y olvidados por George Bush.

A los que me apoyaron, a mis campeones -- mi hermandad de los trajes de pantalones ("Sisterhood of the Travelling Pants" en sus siglas in inglés.) --

desde el fondo de mi corazón: Gracias.

Nunca se vencieron. Nunca se rindieron. Y juntos hicimos historia. Pero en esta jornada, nuestro país se despidió de dos grandes campeones

Demócratas que hubieran estado presentes esta noche. Uno de nuestros mejores lideres, el joven Presidente del Partido Demócrata de Arkansas, Bill Gwatney,

que firmemente creía que nuestro país y el sur, podrían y deben ser Demócrata en todos los niveles, desde los niveles más altos a los más bajos.

Y la Congresista Stephanie Tubbs Jones, una querida amiga, una cariñosa madre y una líder valiente que nunca se rindió en su lucha para lograr un país

más justo e inteligente, más fuerte y prospero. Nos inspiró con su fidelidad en sus creencias y la elegancia con que luchaba.

Les damos nuestros pésames al hijo de Stephanie, Mervyn, y a la esposa de Bill, Rebecca, que viajaron para estar con nosotros en esta convención.

Bill y Stephanie estaban consientes de que después de ocho años de George Bush, el pueblo continúa batallando y nuestra reputación internacional se ha

deteriorado. Tenemos mucho trabajo por hacer.

La pérdida de empleos, ejecuciones hipotecarias, sueldos cada vez más bajos y el costo de vida cada vez más alto. La Corte Suprema conservadora y

nuestro gobierno en un parálisis partidario. El déficit más grande en la historia de nuestra nación. Dinero prestado a la China para comprar petróleo

de los Sauditas. Putin en Georgia, Irak e Irán.

Lancé mi candidatura a la presidencia con fin de renovar las promesas de nuestro país. Para reconstruir la clase media y sostener el sueño

estadounidense, para brindarles la oportunidad de poder esforzarnos y de premiar ese esfuerzo, para poder ahorrar para la universidad, para tener una

casa y la jubilación, poder sobrellevar los gastos de la gasolina y del supermercado y para ahorrar un poquito de dinero cada quincena. Para poder promover una economía de energía ecológica que crea millones de trabajos.

Para poder crear un sistema de salud universal, de alta-calidad, y alcanzable para que los padres no tengan que elegir entre su seguro medico y

el de sus hijos o aceptar un empleo mediocre tan solo para tener seguros médico. Para poder crear un sistema educacional de primera y que esté dentro de

los recursos de nuestras familias.

Para poder luchar por un país caracterizado por una equidad significante - desde los derechos civiles a los derechos laborales, desde la equidad de

género a la equidad de los homosexuales, de ponerle un fin a la discriminación, a promover el sindicalismo, para ayudar a aquellos en los

puestos más importantes: los padres. Para que cada niño pueda disfrutar de los dones que Dios le dio. Para que nuestro país vuelva a ser una nación de inmigrantes y una nación de leyes. Para recuperar el juicio fiscal en Washington y para que nuestro gobierno sea un instrumento del bien comunal, no del robo particular. Para restaurar nuestra reputación internacional, para ponerle un fin a la guerra en Irak, traer a casa a nuestras tropas y a honrar su servicio al

cumplirle a nuestros veteranos.

Y para poder unirnos con nuestros aliados al enfrentar nuestros retos comunes, desde la pobreza al genocidio, desde el terrorismo al calentamiento

global. Pero más allá de todo, lancé mi candidatura para servirles a todos aquellos que han sido invisibles al gobierno por ocho, años largos.

Por estas razones fui candidata para la presidencia. Por estas razones apoyo a Barack Obama. Por estas razones, ustedes también deben apoyarlo.

Quiero que se pregunten: ¿Acaso fui la única razón por la que participaron en esta campaña? ¿O a caso participaron en nombre de las necesidades de ese

joven Marinero y otros como él? ¿Participaron por las necesidades de la madre que cría sus hijos mientras lucha contra el cáncer? ¿Participaron por las

necesidades de ese niño y su madre que sobreviven con tan solo el salario mínimo? ¿O participaron por las necesidades de todos aquellos en nuestro país

que se sienten invisibles?

De nuevo necesitamos líderes que inspiren la confianza y optimismo del pueblo estadounidense, el optimismo que hizo posible que generaciones

antepasadas enfrentaran retos difíciles. Líderes que nos ayuden a describir y demostrarle al mundo entero que con nuestra ingenuidad, creatividad, y

espíritu innovador, no existen límites en lo que es posible en este que es nuestro país.

No será fácil. Avanzar nunca lo es. Pero si será imposible si es que no luchamos para que cercioremos que un Demócrata tome control de la Casa Blanca.

Necesitamos elegir a Barack Obama porque necesitamos un Presidente queue entienda que los Estados Unidos no puede competir en la economía global

llenándole los bolsillos a los especuladores de energía, mientras que los trabajadores cuyos trabajos han sido exportados al extranjero han sido

ignorados. Necesitamos a un presidente que entienda que no podemos resolver los problemas del calentamiento global de la tierra dándole ganancias

inesperadas a las compañías petroleras mientras ignoramos las oportunidades de invertir en nuevas tecnologías que construirán una economía verde son

ignoradas.

Necesitamos a un Presidente que entienda que el don/ el carácter de los Estados Unidos siempre ha dependido de la fuerza y la vitalidad de la clase

media. Barack Obama comenzó su carrera luchando por los trabajadores desplazados por la economía global. Él construyó su campaña con una creencia fundamental de que el cambio en este país debe comenzar desde abajo hacia arriba, y no de arriba para abajo. Él sabe que el gobierno debe dedicarse a luchar por "Nosotros, el pueblo" y no solo por "Nosotros, los pocos preferidos".

Y cuando Barack Obama esté en la Casa Blanca, él va a reanimar a nuestra economía, va a defender a la gente trabajadora de los Estados Unidos, y va a

hacerlo a pesar de los desafíos globales de nuestra era. Los demócratas saben cómo hacerlo. Puedo recordar muy bien, el Presidente Clinton y los demócratas

ya lo hicieron años atrás. Y el Presidente Obama y los demócratas lo vamos a hacer una vez más.

Él va a transformar nuestra agenda de energía creando millones de trabajos "verdes" y construyendo un nuevo futuro de energía limpia. Él se va a

asegurar que las familias de clase media reciban el alivio de impuestos que se merecen. Y no puedo esperar a ver que Barack Obama firme y apruebe como ley un plan para el cuidado de la salud que cubra a cada uno de los estadounidenses.

Barack Obama va a terminar con la Guerra en Irak de una manera responsible y va a traer a nuestras tropas de regreso a casa -- este será el primer paso

para reparar nuestras alianzas alrededor del mundo.

Además él tendrá con él una compañera extraordinaria: a Michelle Obama. Cualquier persona que vio el discurso que Michelle pronunció anoche sabe que

ella será una primera dama excelente para los Estados Unidos. El pueblo estadounidense también tiene la fortuna de que Joe Biden se postulará junto a Barack Obama. Él es un líder dinámico y un buen hombre. Él entiende las demandas económicas que enfrentamos aquí en los Estados Unidos y los retos estratégicos en el extranjero. Él es pragmático, fuerte y sabio. Y, por supuesto, Joe va a estar apoyado por su maravillosa esposa, Jill. Ellos van a ser un equipo estupendo para nuestro país. Ahora, John McCain es mi colega y amigo.

Él ha servido a nuestro país con honor y valentía. Pero no necesitamos cuatro años más ... iguales a los últimos ocho años.

Años con más estancamiento económico ... y menos acceso a cuidado de salud asequible.

Más precios de gasolina altos ... y menos energía alternativa. Más trabajos exportados a otros países ... y menos trabajos creados aquí.

Más deudas fuera de control ... pérdida de viviendas ... y el aumento de cuentas que están destruyendo a las familias de clase media.

Más guerra ... menos diplomacia.

Más de un gobierno donde las personas privilegiadas son la prioridad ... y el resto de las personas vienen al último.

John McCain dice que tenemos una economía fundamentalmente sólida. John McCain no cree que tener a 47 millones de personas sin seguro médico es una

crisis. John McCain quiere privatizar el Seguro Social. Y en el 2008, él todavía cree que es aceptable que las mujeres no ganen el mismo salario por el

mismo trabajo que hacen los hombres.

Con una agenda como esa, es de esperase que George Bush y John McCain estén juntos en las Ciudades Gemelas la próxima semana. Porque en estos días

es muy difícil distinguir quién es quién. Después de 232 años, nuestro país aún permanece porque nos hemos enfrentado a los retos de cada nueva era, cada vez haciendo ajustes para

poder ser fiel a nuestros valores al igual que a la oportunidad para todos y para el bien común.

Y yo sé lo que eso significa para cada hombre, mujer, y niño/a de los Estados Unidos. Yo soy una Senadora de los Estados Unidos porque en el 1848

un grupo de mujeres valerosas y algunos hombres valientes se reunieron en Seneca Falls, Nueva York, muchos años después de haber viajado por días y

noches, para participar en la primera convención de derechos de mujeres en nuestra historia.

Así nació la lucha para conseguir el derecho de votar que duró 72 años, transmitiéndose de madrea a hija y nieta -- y a algunos hijos y nietos en el

camino. Estas mujeres y hombres se imaginaron un mundo más libre y justo, y encontraron la fortaleza para luchar. Para organizarse y manifestar. Para

resistir las burlas y el acoso. Para afrontar violencia y la cárcel.

Y después de tantas décadas -- hace 88 años del día de hoy -- la enmienda 19 que le garantizó a la mujer el derecho de votar, ha sido por siempre

conservada en nuestra Constitución.

Mi madre nació antes de que las mujeres pudieran votar. Pero durante estas elecciones mi hija pudo votar por su madre como presidenta.

Esta es la historia de los Estados Unidos. La historia de mujeres y hombres que desafiaron las posibilidades y que nunca se han rendido.

¿Cómo le recompensaremos a nuestro país?

Lo haremos siguiendo el ejemplo de una Neoyorkina valerosa, una mujer que arriesgó su vida para guiar a esclavos a través del ferrocarril bajo tierra

("Underground Railroad" en sus siglas en inglés) una organización que ayudaba a los esclavos a escapar hacia los estados libres. Y en ese camino hacia la

libertad, Harriett Tubman dio un consejo.

Si escuchas el ladrar de los perros, sigue avanzando. Si vez antorchas en el bosque, sigue avanzando. Si te están llamando a gritos, sigue avanzando.

Nunca pares, sigue avanzando. Si quieres probar la libertad, sigue avanzando. Incluso en los momentos más obscuros, los estadounidenses han encontrado

la fe para seguir avanzando.

Lo he visto en ustedes. Lo he visto en nuestros maestros y bomberos, enfermeras y policías, dueños de pequeños negocios y trabajadores sindicales,

los hombres y mujeres en nuestro servicio militar -- ustedes siempre siguen avanzando.

Nosotros somos estadounidenses. Nosotros no nos damos por vencidos.

Pero recuerden, antes de poder continuar, necesitamos seguir avanzando cuando elijamos a Barack Obama como presidente.

No tenemos tiempo que perder o votos de sobra.

No tenemos nada menos que la fe en nuestra nación y el futuro de nuestros niños que están a prueba.

Quiero que se pongan a pensar en sus hijos y nietos a la hora de votar el día de la elección. Y piensen sobre las decisiones que sus padres y abuelos

tomaron y que tuvieron gran impacto en sus vidas y en la vida de nuestra nación.

Tenemos de estar seguros de que las decisiones que tomemos en estas elecciones honren los sacrificios de todos los que han estado antes que

nosotros, y que llenen las vidas de nuestros niños con posibilidades y fe.

Es nuestra tarea construir ese futuro brillante, y enseñarles a nuestros niños que en Estados Unidos no hay abismos profundos, o barreras muy grandes -

- y no hay techos muy altos -- para todo el arduo trabajo, nunca sucumban, sigan adelante, tengan fe en Dios, en nuestro país y en uno al otro.

Muchas gracias. Que Dios les bendiga.


I am a proud American and a proud supporter of Barack Obama

By Hillary Clinton


I am honored to be here tonight. A proud mother. A proud Democrat. A proud

American. And a proud supporter of Barack Obama.

My friends, it is time to take back the country we love.

Whether you voted for me, or voted for Barack, the time is now to unite as

a single party with a single purpose. We are on the same team, and none of us

can sit on the sidelines.

This is a fight for the future. And it's a fight we must win.

I haven't spent the past 35 years in the trenches advocating for children,

campaigning for universal health care, helping parents balance work and

family, and fighting for women's rights at home and around the world . . . to

see another Republican in the White House squander the promise of our country

and the hopes of our people.

And you haven't worked so hard over the last 18 months, or endured the

last eight years, to suffer through more failed leadership.

No way. No how. No McCain.

Barack Obama is my candidate. And he must be our President.

Tonight we need to remember what a Presidential election is really about.

When the polls have closed, and the ads are finally off the air, it comes down

to you -- the American people, your lives, and your children's futures.

For me, it's been a privilege to meet you in your homes, your workplaces,

and your communities. Your stories reminded me everyday that America's

greatness is bound up in the lives of the American people -- your hard work,

your devotion to duty, your love for your children, and your determination to

keep going, often in the face of enormous obstacles.

You taught me so much, you made me laugh, and . . . you even made me cry.

You allowed me to become part of your lives. And you became part of mine.

I will always remember the single mom who had adopted two kids with

autism, didn't have health insurance and discovered she had cancer. But she

greeted me with her bald head painted with my name on it and asked me to fight

for health care.

I will always remember the young man in a Marine Corps t-shirt who waited

months for medical care and said to me: "Take care of my buddies; a lot of

them are still over there ... .and then will you please help take care of me?"

I will always remember the boy who told me his mom worked for the minimum

wage and that her employer had cut her hours. He said he just didn't know what

his family was going to do.

I will always be grateful to everyone from all fifty states, Puerto Rico

and the territories, who joined our campaign on behalf of all those people

left out and left behind by the Bush Administrtation.

To my supporters, my champions -- my sisterhood of the traveling pantsuits

- from the bottom of my heart: Thank you.

You never gave in. You never gave up. And together we made history.

Along the way, America lost two great Democratic champions who would have

been here with us tonight. One of our finest young leaders, Arkansas

Democratic Party Chair, Bill Gwatney, who believed with all his heart that

America and the South could be and should be Democratic from top to bottom.

And Congresswoman Stephanie Tubbs Jones, a dear friend to many of us, a

loving mother and courageous leader who never gave up her quest to make

America fairer and smarter, stronger and better. Steadfast in her beliefs, a

fighter of uncommon grace, she was an inspiration to me and to us all.

Our heart goes out to Stephanie's son, Mervyn, Jr, and Bill's wife,

Rebecca, who traveled to Denver to join us at our convention.

Bill and Stephanie knew that after eight years of George Bush, people are

hurting at home, and our standing has eroded around the world. We have a lot

of work ahead.

Jobs lost, houses gone, falling wages, rising prices. The Supreme Court in

a right-wing headlock and our government in partisan gridlock. The biggest

deficit in our nation's history. Money borrowed from the Chinese to buy oil

from the Saudis.

Putin and Georgia, Iraq and Iran.

I ran for President to renew the promise of America. To rebuild the

middle class and sustain the American Dream, to provide the opportunity to

work hard and have that work rewarded, to save for college, a home and

retirement, to afford the gas and groceries and still have a little left over

each month.

To promote a clean energy economy that will create millions of green

collar jobs.

To create a health care system that is universal, high quality, and

affordable so that parents no longer have to choose between care for

themselves or their children or be stuck in dead end jobs simply to keep their

insurance.

To create a world class education system and make college affordable

again.

To fight for an America defined by deep and meaningful equality - from

civil rights to labor rights, from women's rights to gay rights, from ending

discrimination to promoting unionization to providing help for the most

important job there is: caring for our families. To help every child live up

to his or her God-given potential.

To make America once again a nation of immigrants and a nation of laws.

To bring fiscal sanity back to Washington and make our government an

instrument of the public good, not of private plunder.

To restore America's standing in the world, to end the war in Iraq, bring

our troops home and honor their service by caring for our veterans.

And to join with our allies to confront our shared challenges, from

poverty and genocide to terrorism and global warming.

Most of all, I ran to stand up for all those who have been invisible to

their government for eight long years.

Those are the reasons I ran for President. Those are the reasons I support

Barack Obama. And those are the reasons you should too.

I want you to ask yourselves: Were you in this campaign just for me? Or

were you in it for that young Marine and others like him? Were you in it for

that mom struggling with cancer while raising her kids? Were you in it for

that boy and his mom surviving on the minimum wage? Were you in it for all the

people in this country who feel invisible?

We need leaders once again who can tap into that special blend of American

confidence and optimism that has enabled generations before us to meet our

toughest challenges. Leaders who can help us show ourselves and the world that

with our ingenuity, creativity, and innovative spirit, there are no limits to

what is possible in America.

This won't be easy. Progress never is. But it will be impossible if we

don't fight to put a Democrat in the White House.

We need to elect Barack Obama because we need a President who understands

that America can't compete in a global economy by padding the pockets of

energy speculators, while ignoring the workers whose jobs have been shipped

overseas. We need a President who understands that we can't solve the problems

of global warming by giving windfall profits to the oil companies while

ignoring opportunities to invest in new technologies that will build a green

economy.

We need a President who understands that the genius of America has always

depended on the strength and vitality of the middle class.

Barack Obama began his career fighting for workers displaced by the global

economy. He built his campaign on a fundamental belief that change in this

country must start from the ground up, not the top down. He knows government

must be about "We the people" not "We the favored few."

And when Barack Obama is in the White House, he'll revitalize our economy,

defend the working people of America, and meet the global challenges of our

time. Democrats know how to do this. As I recall, President Clinton and the

Democrats did it before. And President Obama and the Democrats will do it

again.

He'll transform our energy agenda by creating millions of green jobs and

building a new, clean energy future. He'll make sure that middle class

families get the tax relief they deserve. And I can't wait to watch Barack

Obama sign a health care plan into law that covers every single American.

Barack Obama will end the war in Iraq responsibly and bring our troops

home - a first step to repairing our alliances around the world.

And he will have with him a terrific partner in Michelle Obama. Anyone who

saw Michelle's speech last night knows she will be a great First Lady for

America.

Americans are also fortunate that Joe Biden will be at Barack Obama's

side. He is a strong leader and a good man. He understands both the economic

stresses here at home and the strategic challenges abroad. He is pragmatic,

tough, and wise. And, of course, Joe will be supported by his wonderful wife,

Jill.

They will be a great team for our country.

Now, John McCain is my colleague and my friend.

He has served our country with honor and courage.

But we don't need four more years . . . of the last eight years.

More economic stagnation ... and less affordable health care.

More high gas prices ... and less alternative energy.

More jobs getting shipped overseas ... and fewer jobs created here.

More skyrocketing debt ...home foreclosures ... and mounting bills that

are crushing our middle class families.

More war . . . less diplomacy.

More of a government where the privileged come first ... and everyone

else comes last.

John McCain says the economy is fundamentally sound. John McCain doesn't

think that 47 million people without health insurance is a crisis. John McCain

wants to privatize Social Security. And in 2008, he still thinks it's okay

when women don't earn equal pay for equal work.

With an agenda like that, it makes sense that George Bush and John McCain

will be together next week in the Twin Cities. Because these days they're

awfully hard to tell apart.

America is still around after 232 years because we have risen to the

challenge of every new time, changing to be faithful to our values of equal

opportunity for all and the common good.

And I know what that can mean for every man, woman, and child in America.

I'm a United States Senator because in 1848 a group of courageous women and a

few brave men gathered in Seneca Falls, New York, many traveling for days and

nights, to participate in the first convention on women's rights in our

history.

And so dawned a struggle for the right to vote that would last 72 years,

handed down by mother to daughter to granddaughter - and a few sons and

grandsons along the way.

These women and men looked into their daughters' eyes, imagined a fairer

and freer world, and found the strength to fight. To rally and picket. To

endure ridicule and harassment. To brave violence and jail.

And after so many decades - 88 years ago on this very day - the 19th

amendment guaranteeing women the right to vote would be forever enshrined in

our Constitution.

My mother was born before women could vote. But in this election my

daughter got to vote for her mother for President.

This is the story of America. Of women and men who defy the odds and never

give up.

How do we give this country back to them?

By following the example of a brave New Yorker , a woman who risked her

life to shepherd slaves along the Underground Railroad.

And on that path to freedom, Harriett Tubman had one piece of advice.

If you hear the dogs, keep going.

If you see the torches in the woods, keep going.

If they're shouting after you, keep going.

Don't ever stop. Keep going.

If you want a taste of freedom, keep going.

Even in the darkest of moments, ordinary Americans have found the faith to

keep going.

I've seen it in you. I've seen it in our teachers and firefighters,

nurses and police officers, small business owners and union workers, the men

and women of our military - you always keep going.

We are Americans. We're not big on quitting.

But remember, before we can keep going, we have to get going by electing

Barack Obama president.

We don't have a moment to lose or a vote to spare.

Nothing less than the fate of our nation and the future of our children

hang in the balance.

I want you to think about your children and grandchildren come election

day. And think about the choices your parents and grandparents made that had

such a big impact on your life and on the life of our nation.

We've got to ensure that the choice we make in this election honors the

sacrifices of all who came before us, and will fill the lives of our children

with possibility and hope.

That is our duty, to build that bright future, and to teach our children

that in America there is no chasm too deep, no barrier too great - and no

ceiling too high - for all who work hard, never back down, always keep going,

have faith in God, in our country, and in each other.

Thank you so much. God bless America and Godspeed to you all.


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