Adiós Seattle Post-Intelligencer

Escrito el 19 Mar 2009
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Seattle,WA - El anuncio del Seattle Post-Intelligencer de convertirse en un periódico exclusivamente digital es la última muestra de la grave crisis que enfrenta la industria de los diarios impresos en Estados Unidos y que, según un informe publicado el lunes, va en "caída libre". El P-I, como se conoce popularmente al prestigioso diario con 146 años de historia, publicará este martes su última edición de papel para irse definitivamente al internet.

Según informó el grupo editorial Hearst, propiedad del centenario rotativo de costa oeste de Estados Unidos, el P-I empleará a 20 periodistas en lugar de los 165 de la actualidad y es el primer gran periódico estadounidense en migrar a la web.

Su página web se nutrirá sobre todo de comentarios, consejos y vínculos a otros sitios, aunque también tendrá algo de periodismo original.

"El P-I del martes será el último", señala un artículo en la edición digital del rotativo. "Este es un día duro para todos nosotros", afirmó esta mañana Roger Oglesby, editor del periódico, al equipo de redacción en silencio, como recoge un vídeo colgado en la página web del P-I.

Oglesby destaca en el artículo publicado por el P-I que el periódico "no desaparece, se muda a Internet".

El P-I perdió $14 millones el año pasado, lo que llevó a Hearst a ponerlo a la venta en enero. El grupo editorial había señalado que de no encontrar un comprador antes del 10 de marzo cerraría el periódico o consideraría otras opciones como la versión digital del mismo.

La noticia coincidió con la publicación del informe anual del Proyecto para la Excelencia en Periodismo, que deja constancia de la difícil situación que afronta la prensa estadounidense, que ve cómo cae la publicidad y tirada de sus ediciones impresas y no logra rentabilizar la mayor audiencia que tiene en Internet.

La industria de los diarios impresos en Estados Unidos comenzó 2009 en un estado "peligrosamente cercano a la caída libre" y se acaba el tiempo para hallar un modelo de negocios que sostenga a la prensa tradicional, afirma el estudio patrocinado por el centro de investigaciones Pew. El Proyecto para la Excelencia en Periodismo indicó que su informe 2009 sobre el estado de los medios noticiosos es el "más sombrío" desde que comenzó a hacer esta clase de estudios hace seis años.

El reporte examinó periódicos, medios en línea, cadenas, noticieros televisivos locales y de cable así como revistas de noticias, radio y prensa de minorías étnicas.

Los semanarios y los diarios estadounidenses están particularmente en problemas. "La industria del periódico terminó 2008 en forma preocupante y comenzó 2009 en algo peligrosamente cercano a la caída libre", señalan los autores del informe.

No obstante, señalaron, "aún no suscribimos la teoría de que es inminente la muerte de la industria", puesto que "durante todo 2008 siguió siendo rentable". "Pero la profunda recesión ya amenaza los diarios más débiles", advirtieron. "Casi todos están ahorrando de forma tan profunda y urgente que simplemente sobrellevar la situación financiera se ha vuelto una importante distracción de los esfuerzos para reinventar la economía del negocio".

¿Podrán sobrevivir?

La pregunta es, según los autores, si "los diarios pueden hallar la forma de convertir su creciente audiencia online en suficientes ingresos para sostener la industria antes de que la caída cada vez mayor de las entradas generadas por los medios impresos sea demasiado profunda".

El informe del Pew señala que el año pasado convergieron dos acontecimientos que "acortaron el tiempo que le quedaba al periodismo para reinventar su modelo de negocios y asegurar su futuro financiero".

"En primer lugar, la migración de la audiencia a internet se aceleró sustancialmente en 2008 (...), pero los ingresos por publicidad se mantuvieron y en los periódicos se redujeron. En segundo lugar, la recesión golpeó el mercado de la publicidad y desvió la atención de (la creación) de nuevas fuentes de ingresos". "El resultado", prosigue el estudio, "es una industria disminuida, con menos tiempo y recursos para financiar la transición".

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