Quitarle el sueño a Trump mediante el voto

Maribel Hastings es asesora  ejecutiva de America's Voice

Para Donald J. Trump no hay nada mejor que celebrar la Pascua, la resurrección de Jesús —pilar de la fe cristiana que dice profesar el presidente— redoblando sus ataques contra los inmigrantes y declarar que ya no habrá acuerdo sobre DACA y el futuro de cientos de miles de Dreamers.
Este domingo de Pascua nos desayunamos con el tuit presidencial proclamando ¡Felices Pascuas! (y antes de ir a la Iglesia en Palm Beach, Florida), seguido de una descarga contra los inmigrantes: “Los republicanos tienen que ir por la opción nuclear para aprobar leyes rigurosas AHORA MISMO. NO MAS ACUERDO DE DACA”, escribió Trump.
En el mismo tuit lamentó que “a los agentes de la Patrulla Fronteriza no se les permite hacer su trabajo adecualdamente en la frontera, debido a las ridículas leyes liberales (de DEMOCRATAS) como ‘capturar y liberar’ (catch and release). Vienen ‘Caravanas’”. Trump se refiere a la caravana de 1,500 migrantes centroamericanos que hace una semana partió desde Chiapas, México, hacia Estados Unidos con el objetivo de solicitar asilo.
Ya sabíamos que no había acuerdo sobre DACA porque el propio Trump se encargó de torpedearlo en diversas oportunidades, incluso cuando proclamaba un lugar especial en su oscuro corazón para los Dreamers. En varias oportunidades fue posible acordar una solución para DACA, pero no quiso hacerlo porque quedó más que claro que cuando canceló el programa en septiembre de 2017, nunca tuvo la intención real de buscar una salida legislativa favorable para los Dreamers.
Trump deshizo DACA porque su némesis, el expresidente demócrata, Barack Obama, giró la orden ejecutiva y porque su único interés es apaciguar a su base antiinmigrante. Eso quedó evidenciado claramente en sus tuits.
Y en esta oportunidad Trump lo hace porque en el proyecto general de gastos (omnibus) que promulgó con su firma en días atrás, sus promesas antiinmigrantes no figuraron; o, en el caso de su ‘hermoso’ muro, no quedaron financiados a los niveles que Trump prometió en la campaña. Tan es así que los comentaristas ultraconservadores, como Ann Coulter, le están advirtiendo a Trump que perderá el apoyo de esa base si no cumple con sus promesas.
Coulter declaró en una entrevista con el columnista de The New York Times, Frank Bruni, que reducir la inmigración documentada y el muro son los temas más importantes para esa base a la que Coulter llamó los “exseguidores de Trump”, porque de sentirse traicionados por el presidente, aseguró, girarán su ira contra él de manera contundente. Lo que piensen los “exseguidores de Trump”, dijo Coulter, debería “quitarle el sueño” al presidente. Y sin duda, estas advertencias y lo que cacarean los comentaristas de Fox News sacudieron a Trump. Ahora intenta calmar a su base recalcitrante molesta porque sus promesas antiinmigrantes no han sido cumplidas en su totalidad y recurre a sus chivos expiatorios favoritos: los inmigrantes y México.
En otros tuits Trump acusó a México de hacer muy poco o nada “para detener a la gente que fluye a México en su frontera sur y luego hacia Estados Unidos”. Si México no hace nada para detener el flujo de migrantes y las drogas, advirtió Trump, contemplaría la cancelación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA). Y declaró en mayúsculas que NECESITAMOS EL MURO AHORA.
Trump no necesita razones para emprenderla contra los inmigrantes porque en realidad nunca ha dejado de hacerlo. Su conato de supuesta “compasión” hacia los Dreamers no fue sino otro de los tantos comentarios de un presidente sin principios que, como una veleta, cambia de postura según soplen los vientos, o según lo que opine la última persona con la que hable.
Las elecciones de medio tiempo son en noviembre de este año y Trump busca mantener a su base entusiasmada para que salga a votar y mantener así las mayorías republicanas en ambas cámaras del Congreso. Si la Cámara Baja pasa a manos demócratas, no es solo la agenda de Trump la que correría peligro, sino su futuro en caso de que se determine que el escándalo del “Rusiagate” amerite un juicio de destitución.
Por eso Trump vuelve a la carga con su cansado libreto del muro, los indocumentados, NAFTA y México.
Solo resta por ver si esa base recalcitrante mantiene su apoyo a Trump y se impone en las urnas en noviembre o si los otros sectores de votantes que Trump ha insultado, humillado y relegado, incluyendo las mujeres, las minorías y los votantes inmigrantes, salen a votar en cifras que cambien el balance de poder en el Congreso verdaderamente quitándole el sueño a Trump este año y de cara al 2020.
Maribel Hastings

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