Retos Para El 2011

Dos importantes torneos y un gran reto aguardan al futbol mexicano. Ellos son la Copa de Oro, donde el que gana obtiene pase a la Copa Confederaciones y la Copa América, que puede dar un certificado de competitividad dentro del concierto sudamericano. Sin embargo, el gran desafío es otro. El gran reto es saber si el futbol mexicano ha alcanzado esa madurez para competir con su pasado. El técnico nacional no tiene nada de qué preocuparse, José Manuel de la Torre, ha quedado blindado, protegido, inmune. Tiene una exigencia: ganar la Copa de Oro y con ello, asegurar el pase a la Copa Confederaciones 2013 en Brasil. Debe, además, ser capaz de apoyar, supervisar y hasta inmiscuirse en el manejo de la selección Sub-22 que deberá acudir a la Copa América Argentina 2011. Sin duda, detrás de ambas exigencias, hay motivos distintos.
Porque todos lo saben la exposición, la trascendencia futbolística aguarda detrás de la Copa América, al meterse a una zona dura, complicada, donde militan tres naciones que copan el futbol europeo y mundial en general, de grandes futbolistas. Argentina, por ejemplo, la que desde los años 20 a la fecha ha exportado sobre 70.000 jugadores al extranjero desde genios inigualables hasta fracasos memorables, porque al final el control de calidad en la cancha a veces falla al cambiar de escenario. Meterse de nuevo a la Copa América significa confrontar a países que han evolucionado al lado de los notables como Brasil, Argentina y Uruguay, es el caso de Chile y Paraguay, como conjuntos, además de las nuevas generaciones que aparecen en Ecuador y Colombia en este momento, sin dejar de lado el recambio que pretende Perú, además del intermitente desarrollo de Venezuela. Hay que anotar todo esto porque en México hay muchos que recuerdan con nostalgia al Tri del año 2005, al que Ricardo La Volpe hizo terminar cuarto en el torneo con un futbol agradable, pero, a final de cuentas, sólo se salió en cuarto puesto, sacrificando a jugadores que estaban para buenas cosas en la Copa Libertadores de aquel entonces.
Ambos son torpes consuelos como rememorar otros segundos lugares pero sin duda es más simple que tratar de explicar que casi siempre en el pasado el Tri jugó como nunca, para perder como siempre. El gran desafío deberá llegar en algún momento, es decir el no magnificar lo positivo y el no destrozar todo con lo negativo. No debe olvidarse el nefasto proceso anterior en el que se utilizó a cuatro entrenadores en serie, Hugo Sánchez, Chucho Ramírez, Sven Goran Eriksson y finalmente, Javier Aguirre, para rescatar una clasificación que se suponía en peligro. La lógica es clara y puntual: México en el papel puede y debe ganar la Copa de Oro y México ni puede ni debe pensar en ganar la Copa América. Lo sentenció claro, Javier Aguirre, es entendible que, cuando se fracasa, el pánico por apurar cambios es convulsivo: eso permite enterrar a los fracasados, como si los fracasos no se recordaran ni perduraran como eternas cicatrices. Esta vez se parte con las mismas esperanzas se siempre, creyendo que a base de voluntad se comienza la era que va a acabar con toda la amargura tradicional. El reto para el 2011 es, entonces, hablar de lo que en realidad se ganó, no de lo que se soñaba con ganar.

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Comentarios de temas relacionados con el fútbol en particular y el deporte en general para distintos medios de Chile y los Estados Unidos.