Super Bowl con sabor mexicano

De entre todos los acontecimientos deportivos que se cuelan en las pantallas de televisión en Estados Unidos, ninguno escenifica mejor el apetito voraz de los estadounidenses que el Super Bowl.

A comer se ha dicho

Porque el Super Bowl, final de la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL), esa suerte de "Vietnam" de los deportes, es el acontecimiento deportivo más visto a escala mundial, con 93 millones de espectadores en 2005.

Más allá de las cifras y las tarifas por un anuncio en las cadenas de televisión (unos 2.4 millones de dólares por 30 segundos), este encuentro deportivo ha devenido, después del Día de Acción de Gracias, en la fiesta del año en la que se hace mayor consumo de alimentos. Resaca de cerveza aparte.

Y es que a la bacanal de millones de barriles de espuma bulliciosa y locuaz, se suman toneladas de cacahuetes, perritos calientes y "agringadas" montañas de nachos y arepas.

Acostumbra a ser, a menudo, un montón de ricas porquerías que los adultos engullen con la estridente felicidad de un niño en Disneylandia.

Pero lo cierto es que el próximo 5 de febrero, cuando los espectadores estadounidenses estén siguiendo el duelo final entre los Acereros de Pittstburgh y los Halcones Marinos de Seattle, habrá otro protagonista en la cuadragésima edición del Super Bowl: el guacamole.

El aguacate Haas mexicano, utilizado para elaborar millones de kilos de guacamole ese día, se ha convertido en un especie de fetiche de la Super Bowl.

Imprescindible en las mesas de los devotos de fútbol americano.

En millones de hogares estadounidenses no faltará el clásico guacamole, una tradición anual que "acompaña con los chips -tortillas fritas- siempre en casa en la gran fiesta de la final de fútbol", cuenta Josefina Santacruz, chef del restaurante Pámpano en Nueva York.

"Es más que un partido", continúa Santacruz, quien califica el aguacamole de "salsa reina" en la celebración de esta transmisión deportiva.

Prepara tu salsa picante

Salsa picante, un

clásico mexicano.

Ingredientes:

4 tomates de tamaño ediano.

1 jalapeño.

1 rama de cilantro.

Sal a gusto.

Preparación: Pon el comal a fuego medio. Asa los tomates y el jalapeño hasta que la piel de ambos se queme al grado de quedar en cenizas. Debes estar pendiente de que la cocción no consuma toda la piel ni toda la carne de los tomates y el jalapeño. Coloca todo en la licuadora, incluyendo las cenizas recogidas del comal. Añade la sal, el cilantro y licúa.



Sirve con chips y a gozar ...

o a sufrir

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