Los Rayados Del Monterrey, los Justos Campeones

El entrenador de Santos, Rubén Omar Romano, imperiosamente, necesita a estas alturas un psicólogo, alguien que le explique por qué con el buen futbol que despliegan sus equipos no puede ser campeón Mexicano, pero lo que se merece Víctor Manuel Vucetich, con su juego de punch en ataque y orden, siempre exacto a los cambios y los tiempos de los encuentros, es un hermoso monumento. Es que Rayados es justo campeón del Torneo Apertura 2010.
Entre Monterrey y Guerreros la diferencia es un técnico y dos delanteros.El equipo de Vucetich se paró con garbo y esteticismo en Torreón, y con disciplina y contundencia en el Tecnológico. Mientras Christian Benítez y Darwin Quintero pasaron desapercibidos en el duelo de vuelta de la Final, Rayados recargó su juego en el delantero Chileno Humberto Suazo y Aldo de Nigris, dos jugadores que se conocen como un viejo y maduro matrimonio. Lo mismo en corto, que a lo largo del campo, a velocidad o driblando, el ritmo, casi musical que manejan, su toma de pulso, es maquinal y exacta.
Por eso cuando Santos y Romano decidieron aguantar en el primer tiempo del encuentro. Rayados se fue como feroz animal en tierra africana y no dejó ni un hueso de su víctima de recuerdo. El balón tuvo un solo dueño los 90 minutos. Apenas iniciado el encuentro, Suazo estrelló un balón en el travesaño dvirtiendo lo que se le venía a los Guerreros encima, pero no hubo manera de pararlo al atacante. A los 29 minutos, tras una larga jugada y una estupenda combinación con De Nigris, el chileno empató el marcador global a tres goles
y ya no había vuelta de hoja. Un timorato Santos entonces debió abrirse para buscar el partido y Rayados lo despedazó. Tuvo el control total del primer lapso y el balón fue de su completo dominio. De Nigris y Suazo siguieron armando su historia. Del otro lado, Christian Benítez y Darwin Quintero no aprovecharon las pocas suyas, al menos contaron con una muy clara del ecuatoriano tras un regalo de Davino que el delantero no supo aprovechar.
El juego envolvente de los Rayados se fue con poca recompensa al descanso y aunque Romano intentó modificar la idea y las intenciones desus muchachos, el partido ya se le había ido completamente de las manos.
Sólo tuvo unos minutos del encuentro el balón en los botines, pero no supo hacer daño, Basanta, Davino, Sergio Pérez, Paredes, Ayoví, se volvieron una muralla en confianza y futbol. Entonces la guinda de la torta. Basanta se levantó en un tiro de esquina a los 72' del juego, muchos vieron el balón fuera de la zona de corner cuando lo cobró Neri cardozo y con un sólido cabezazo
puso el 2-0. Suficiente castigo, título en mano. Pero Humberto Suazo, siempre rotagonista y mortal, con ganas de que los compradores Europeos le vean y de ser leyenda, hizo la obra de la Final, la del recuerdo: se quitó tres hombres y elevó el balón a la salida de Oswaldo, el portero. Un campeonato con sabor a Vucetich, Suazo y De Nigris. Del otro lado, una tristeza más con gran dolor para Romano.

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