Crece Desesperación de Familias de Mineros Mexicanos

SAN JUAN DE SABINAS, México - Un corte de luz local el martes por la mañana apagó brevemente un sistema de ventilación que envía aire a 65 mineros atrapados, en tanto los rescatistas en el tercer día de labores se colocaron máscaras y tanques de oxígeno en su lento avance hacia túneles llenos de gases tóxicos.

Después de buscar durante más de 50 horas en la mina Pasta de Conchos, no había señal de los trabajadores atrapados. Las autoridades dijeron que no sabían si estaban vivos o muertos y suplicaron paciencia a sus angustiados familiares.

"Les imploramos que comprendan este esfuerzo", dijo Rubén Escudero, administrador de la mina en el norte de México donde se produjo una explosión de gas el domingo por la madrugada.

Escudero dijo que los socorristas avanzaron 450 metros hacia el interior de la mina, hasta encontrar un muro de escombros. Después de derribarlo, avanzaron otros 100 metros hasta un nuevo muro.

Autoridades de la mina creen que dos trabajadores que operaban una correa transportadora podrían encontrarse apenas más allá del muro. Se cree que la mayoría de los mineros están atrapados entre dos y cinco kilómetros de la bocamina.

Los socorristas usan máscaras y tanques de oxígeno desde la noche del lunes porque la intensidad de los gases tóxicos aumentaba a medida que se alejaban de la boca,dijo Escudero.

"Tenemos que tomar medidas máximas de seguridad", dijo en conferencia de prensa.

Parientes de los mineros, en su desesperación creciente, pidieron a las autoridades que les comunicaran cualquier novedad, por mala que fuese.

"Dígannos y acabemos con esto", dijo María Trinidad Cantú, que acampaba en el lugar a la espera de noticias de su hijo Raúl Villasana, de 32 años. "¿Por qué no nos dicen la verdad? Si fuera algo terrible, está bien, somos fuertes, podemos soportarlo".

El pánico cundió entre los familiares cuando las ediciones del martes del diario local La Prensa de Monclova aparecieron con la declaración de un minero sobreviviente, quien dijo que sus compañeros atrapados "seguramente están muertos". "¿Vio lo que dijo el diario?", preguntó Salvador Estrada, cuyo yerno está entre los atrapados, al director de protección civil, Arturo Vilchis. "El diario dice que todos murieron. ¿Quién dio esa información? ¿Por qué lo dicen?" Vilchis dijo que los funcionarios "no pueden especular acerca de la condición de los mineros".

Jesús de León, de 50 años, cuyo hijo de 30 años está entre las víctimas, dijo que la espera era insoportable.

"Si los rescatistas avanzan un metro más, tenemos que saberlo", dijo de León. "No nos dicen nada".

Algunos familiares oraban junto con sacerdotes y pastores en la boca de la mina, cerca del pueblo de San Juan de Sabinas, a unos 135 kilómetros de la frontera con Texas.

Las mujeres lloraban sin disimulo y oscilaban con los brazos alzados, mientras algunos hombres se secaban las lágrimas. "Esperamos un milagro de Dios", dijo Norma Vitela, cuyo esposo, José Angel Guzmán, le había dicho que tenían problemas con gases en la mina. Dijo que el padre de sus cuatro hijos, que gana 800 pesos (76 dólares) a la semana no podía renunciar al trabajo.

El secretario de Trabajo, Francisco Salazar, llegó a la mina el lunes por la noche y aseguró a los familiares que el gobierno empleaba todos los recursos disponibles para el rescate.

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